lunes, 23 de noviembre de 2020

Tres bolas de fuego cruzan España en 45 minutos

El fenómeno de las bolas de fuego ha empezado a dejar de sorprender a los seguidores españoles de los eventos aéreos inusuales. Rara es la semana que no cruza nuestros cielos algún pedazo de cometa o meteorito. Pero lo que se vivió la madrugada del pasado día 21 de noviembre fue algo realmente insólito: tres bolas de fuego surcaron el sur penínsular en apenas 45 minutos.

Los tres eventos fueron detectados por el observatorio astronómico hispano-alemán de Calar Alto, situado en la Sierra de Los Filabres (Almería).  Es operado conjuntamente por la Junta de Andalucía y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) en Granada y pertenece al Proyecto SMART.

La primera de las tres bolas de fuego entró en nuestra atmósfera  a las 01:47 horas y se desplazó a una velocidad estimada de unos 202.000 km/h sobrevolando las costas orientales de la provincia de Almería. La parte luminosa de este evento comenzó a una altitud de unos 108 km sobre el mar Mediterráneo y, tras desplazarse en dirección suroeste, finalizó a una altitud de unos 72 km.

El segundo objeto fue observado a las 02:21horas y tuvo una velocidad de aproximadamente 101.000 km/h, sobrevolando los cielos del suroeste de la provincia de Ciudad Real. El observatorio indica que tenía una altitud inicial de 111 km sobre el terreno. Este bólido se desplazó en dirección noroeste para finalizar a una altitud de 71 km.

Finalmente, y tan solo unos minutos después, a las 02:32 horas, se produjo el tercer evento de la noche, que sobrevoló la provincia de Jaén a una velocidad de 101.000 km/h. La parte luminosa de este fenómeno se inició a 105 km de altitud. El objeto se desplazó en dirección noreste para finalizar a una altitud de 52 km sobre la misma provincia de Jaén.

Según el análisis que el profesor José María Madiedo (Instituto de Astrofísica de Andalucía IAA-CSIC) ha realizado de los tres objetos, todos ellos han tenido un "origen cometario". Se trata, sin duda, de la mayor concentración producida por este tipo de fenómenos en los últimos años.

A continuación, puedes ver un vídeo con imágenes de los tres eventos:

sábado, 8 de agosto de 2020

Este mes, en Phenomena Magazine…




Acaba de publicarse el número de agosto de Phenomena Magazine, la revista dedicada al mundo del misterio, la historia y los fenómenos forteanos. En esta ocasión, publico un artículo sobre los restos recientemente hallados del  meteorito caído en Barcelona en el año 1704.



Puedes encontrarlo a partir de la página 13, pero no te pierdas el resto de interesantes artículos que se publican este mes. Puedes descargar gratuitamente la revista en este enlace



miércoles, 22 de julio de 2020

Gran fogonazo y estruendo sobre Sevilla


En la madrugada del 20 de julio, a las 3:19 hora local, las cámaras del proyecto SMART detectaron un fuerte destello de luz que iluminó la ciudad de Sevilla. Su luminosidad fue tan alta que la noche se hizo día durante una fracción de segundo. El destello estuvo acompañado por un fuerte estruendo.


El análisis de las imágenes indica que el evento sucedió en el entorno del Puerto de Sevilla. Se descarta que el fenómeno lo haya producido algún meteoro o fenómeno atmosférico. De hecho, habría tenido lugar a nivel del suelo. Recuerda, de hecho, a la deflagración que tuvo lugar en un buque en el Puerto de Sevilla el 3 de mayo de 2020.

Según informa el propio José María Madiedo, responsable del proyecto, todo apunta a que el fogonazo y el estruendo se debieron a la explosión de un transformador en una estación eléctrica ubicada cerca del Puerto de Sevilla, en la zona sur de la ciudad. De hecho, diversas personas de esa zona han indicado que en sus viviendas hubo un corte momentáneo de fluido eléctrico.

Si tienes más información sobre este evento, puedes ponerte en contacto con criptospain@yahoo.es


viernes, 5 de junio de 2020

Encuentran fragmentos del meteorito de Barcelona de 1704


A las cinco de la tarde del 25 de diciembre de 1704, una espectacular bola de fuego atravesó el firmamento y cayó en las inmediaciones de Tarrasa causando un gran estruendo. Conocido como el meteorito de Barcelona, el fenómeno pudo ser visto desde la Ciudad Condal hasta Marsella. Los testigos de la época, asombrados y sin ningún conocimiento sobre estos asuntos, interpretaron el estallido como una señal divina. El evento quedó recogido de esta manera en más de una veintena de documentos históricos que han llegado hasta nuestros días.

Fragmentos hallados del metyeorito de 1704. Foto: UPC

Sin embargo, del meteorito no se habían encontrado fragmentos… hasta ahora.  Más de tres siglos después, un equipo de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona ha conseguido localizar e identificar dos pequeños fragmentos del meteorito que habían pasado desapercibidos dentro de una curiosa colección de objetos de la familia Salvador, un brillante linaje de boticarios y botánicos catalanes.

«Encontrar un meteorito 300 años después es increíble. No sé si hay un caso como este», reconoce Jordi Llorca, director del Centro de investigación en Ciencia e Ingeniería Multiescala de la UPC y autor principal del estudio, publicado en la revista «Meteoritics and Planetary Science», y que puedes consultar al final de esta entrada.

Los investigadores fueron advertidos de la existencia de las rocas por los responsables del Instituto Botánico de Barcelona, que actualmente alberga la colección de miles de libros, plantas y objetos de los Salvador. Anteriormente, su gabinete de curiosidades se había mantenido en la trastienda de la antigua farmacia familiar en la calle Ample de Barcelona. Este espacio ya no existe, pero el Instituto Botánico de Barcelona conserva todo el mobiliario y las estanterías, una biblioteca con más de 1.500 volúmenes, un herbario único con casi  5.000 pliegos, unos 14.000 especímenes de los reinos animal, vegetal y mineral, así como diarios de viaje y numerosa correspondencia, todo ello de un extraordinario valor científico

Un mensaje en un sobre

«En cuanto los vi no tuve ninguna duda, eran meteoritos», asegura Llorca. Los dos fragmentos, de 50 y 34 gramos, estaban guardados en un frasco de vidrio con un sobre en el que pone «meteorito?». Dentro, una anotación incompleta y medio borrada que dice en catalán: « Pe [d] ra [que ca] ygué d’un [..] [..] u es [..]en [..] y 1704. ».

El meteorito es el séptimo más antiguo que se conserva en todo el mundo y el tercero en Europa. Para su análisis se han utilizado técnicas avanzadas de tomografía de rayos X, microscopía electrónica y microsonda electrónica.

Réplica del gabinete Salvador. Foto: J.M. de Llobet.

Los investigadores compararon estos restos con los cuatro meteoritos conocidos que han caído o se han encontrado en Cataluña entre 1851 y 1905 (caídos los de Nulles-Alt Camp en 1851 y Cañellas- Garraf en 1861, y encontrados los de Girona en 1899 y Garraf en 1905)  y concluyeron que no podía ser confundido con ninguno de estos. Habían dado con el meteorito de Barcelona de 1704.
«No se sabe cómo la familia consiguió los fragmentos, pero su recogida fue muy poco después del impacto», afirma Llorca,  ya que las rocas están muy frescas, aún tienen la corteza negra. 

Constituidas mayoritariamente por silicatos y pequeñas partículas metálicas, provienen de una condrita ordinaria, un tipo de meteorito muy común. El equipo cree que era parte de uno de los asteroides primitivos que se agolpan en el cinturón existente entre las órbitas de Marte y Júpiter. «Pueden tener aproximadamente 4.600 millones de años, mucho más antiguos que cualquier roca terrestre», indica el investigador. «Son los adoquines de los planetas, auténticos fósiles del sistema solar», añade.

Una señal de Dios

Ilustración del meteorito de
Barcelona de 1704. (Josep Bolló, 1717)

En 1704, cuando cayó el meteorito, la población no conocía el origen de estos fenómenos. La bola de fuego atravesó el cielo un día tan emblemático como el de Navidad y lo hizo, además, durante la Guerra de Sucesión, lo que dio lugar a numerosas predicciones y supersticiones. Los dos bandos en conflicto lo utilizaron con objetivos propagandísticos. Los partidarios del Archiduque Carlos de Austria lo interpretaron como una señal de Dios a su favor, mientras que los partidarios de Felipe V lo consideraron una advertencia a los catalanes por la usurpación de la casa de Austria.

En los últimos años, solo se han podido recuperar dos meteoritos en España: el de Villalbeto de la Peña (Palencia) en 2004 y el de Puerto Lápice (Ciudad Real) en 2007. Así que encontrar uno, del que ha habido testigos hace más de tres siglos, resulta ciertamente algo extraordinario.





Fuentes: UPC, ABC.es, noticiasdelaciencia.com.


Para saber más:




miércoles, 20 de mayo de 2020

Últimas bolas de fuego sobre España


Los fenómenos luminosos sobre nuestros cielos siguen produciéndose sin importarles –evidentemente- nuestro confinamiento en casa. En las últimas semanas, una veintena de nuevas bolas de fuego han cruzado la península Ibérica, algunas provocadas por fenómenos naturales y otras no tanto. Vamos a recordar algunas de las más interesantes.

12 de abril. Ávila y Cáceres

Una gran bola de fuego procedente de un asteroide surcó el cielo de las provincias de Ávila y Cáceres durante esa madrugada, hacia las 05:06 hora peninsular. El avistamiento fue registrado por los detectores del proyecto SMART y se pudo ver a más de 400 km de distancia.

Bola de fuego detectada por el proyecto SMART

28 de abril. Alarma por basura espacial

A las 6:47 de este día, una bola de fuego ha surcado el cielo del oeste peninsular, desde Andalucía a Galicia, siendo grabado en esta comunidad, en la que el servicio de emergencias ha recibido varias llamadas de alarma.

Restos de la sonda Soyuz reentrando sobre La Coruña.
Imagen: Israel Borja Nuñel Timiraos
Al parecer se trata de restos de basura espacial, concretamente de la sonda Soyuz, entrando en la atmósfera tras el despegue desde Kazajistán, en una misión para traslado de suministros a la Estación Espacial Internacional. Puedes ver su paso sobre La Coruña en este video .

No tiene, por lo tanto, ningún vínculo con el meteorito 52768 (1998 OR2), descubierto por la NASA en 1998, y que pasó cerca de la tierra ese mismo día.

5 de mayo. Bólido sobre Cáceres

Los detectores del proyecto SMART desde los observatorios astronómicos de Huelva, Sevilla y La Hita (Toledo) han registrado el paso de una nueva bola de fuego sobre España a 82.000 kilómetros por hora, que ha podido ser vista desde Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

Fotograma del bólido observado desde Cáceres
Según ha informado el investigador principal del proyecto SMART, José María Madiedo, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), la bola de fuego ha sido grabada a las 3:43 horas de la madrugada del pasado 5 de mayo.

El fenómeno se ha producido al entrar en la atmósfera terrestre una roca procedente de un asteroide a una velocidad de unos 82 mil kilómetros por hora. La bola de fuego se inició a una altitud de unos 89 kilómetros sobre el centro de la provincia de Cáceres y desde allí avanzó en dirección noreste, extinguiéndose a una altitud de unos 34 kilómetros sobre el nivel del suelo. Debido a su gran luminosidad pudo verse desde más de 400 kilómetros de distancia.

Puede verse la grabación completa en este enlace.

19 de mayo. Zaragoza.

Los detectores del proyecto SMART del centro astronómico de Calar Alto de Gérgal (Almería), La Hita (Toledo) y Sevilla han detectado una bola de fuego que sobre las 1,44 de  la madrugada del 19 de mayo ha cruzado los cielos del noreste de España y sobrevolado la provincia de Zaragoza, aunque su gran luminosidad hizo que pudiese verse desde más de 500 kilómetros de distancia.

José María Madiedo ha determinado que la roca que originó este fenómeno entró en la atmósfera a unos 83.00 kilómetros por hora. La roca procedía de un asteroide, de modo que el choque con la atmósfera a esta enorme velocidad hizo que se volviese incandescente, generándose así una bola de fuego que se inició a una altitud de unos 92 kilómetros sobre el suroeste de la provincia de Zaragoza.

Fotograma del bólido detectado sobre Zaragoza

Desde allí, el bólido avanzó en dirección suroeste, extinguiéndose a unos 28 kilómetros de altitud. La longitud total recorrida en la atmósfera por esta roca fue de unos 68 kilómetros. Puedes ver la grabación en este enlace.

También sobre Cataluña, Baleares, la Comunidad Valenciana, Madrid, La Rioja, País Vasco y otras regiones peninsulares han sido detectadas bolas de fuego durante estas últimas semanas, hasta sumar cerca de una veintena.

Suma y sigue…



domingo, 29 de marzo de 2020

Los satélites Starlink crean alarma en toda España


Curioso, al menos. Desde hace varios días no dejo de leer noticias en medios digitales y mensajes en las redes sociales sobre la presencia en nuestros cielos de extrañas luces en formación. Han sido vistas en distintos lugares de España y han dado lugar a numerosas llamadas al 112 y otros servicios de emergencia, con testigos alarmados por tan extraño suceso.

Tren de satélites Starlink

Bien. Todo tiene explicación. No se trata de naves extraterrestres invadiendo el planeta ni  de nada con tintes apocalípticos. Lo que se está viendo es, ni más ni menos, que una serie de satélites de comunicaciones Starlink en formación.

La compañía de tecnología aeroespacial SpaceX está desarrollando un proyecto, denominado Starlink, que consiste en desplegar una red de internet de alta velocidad que funcione a nivel global a través de satélites de pequeño tamaño.

La intención de la empresa es poner en órbita 12.000 de estos satélites para "ofrecer internet de banda ancha de alta velocidad a ubicaciones donde el acceso ha sido poco confiable, costoso o no disponible", explica en su página oficial.

Para ello, Starlink ya cuenta con 360 satélites en órbita, de diseño muy compacto y que pesan 260 kg cada uno. Estos aparatos tienen una particularidad: se desorbitan al final de su vida útil y se queman en la atmósfera terrestre en un periodo de uno a cinco años debido a que se encuentran a una latitud menor que otros satélites (550 kilómetros frente a 1.000 kilómetros o más del resto).

Captura del paso del tren de satélites en tiempo real.
Fuente: SatFlare.com

Los satélites tienen cuatro potentes antenas que le otorgan una gran capacidad de rendimiento y que pueden redirigirse rápidamente. Cuentan con paneles solares y sistemas de propulsión iónicos alimentados por criptón, lo que les permite moverse y deshacerse al final de su ciclo de uso. Cuentan, además,  con un rastreador de estrellas, un sistema que les permite colocarse en el sitio exacto para garantizar el mejor funcionamiento posible de la banda ancha. y con un sensor que detecta los escombros para evitar colisiones.

Los planes de la empresa para este año contemplan hacer lanzamientos de 60 satélites a la vez cada dos semanas. A mediados del año próximo piensan tener la distribución completa inicial de 12.000 satélites y quieren ampliarla a 42.000 más adelante. Los últimos lanzamientos de satélites tuvieron lugar el 17 de febrero y el 18 de marzo. Probablemente, la siguiente puesta en órbita tendrá lugar a principios de abril.

Es decir, estamos ante una nueva generación de satélites, con gran capacidad de movimiento y de reorientación. Nada que ver con lo que estamos acostumbrados hasta el momento. El proyecto de la empresa del magnate Elon Musk es crear un nuevo internet satelital. Las señales de internet no se enviarán a través de cables eléctricos como hasta ahora, sino que transmitirán información a través del vacío del espacio, donde funciona un 47% más rápido que en un cable de fibra óptica.

Trayectoria de los satélites el pasado día 27 de marzo.
Fuente: Planetario de Pamplona

El internet satelital actual funciona gracias a grandes naves espaciales que orbitan a más de 35.000 kilómetros por encima de en un lugar específico del planeta.  La distancia tan grande a la que se encuentra, provoca que exista una tardanza mayor en el envío y la recepción de datos.

En el caso de Starlink, al situarse más cerca de la Tierra y establecer redes, pueden transportar grandes cantidades de información muy rápidamente a cualquier lugar del planeta, incluyendo los océanos y los lugares en los que la fibra no se puede instalar o es muy caro hacerlo.

Así que, no hay de qué preocuparse. Actualmente, la órbita de estos satélites pasa por encima de la Península Ibérica en sus movimientos de recolocación, a una altura lo suficientemente baja como para ser apreciados con la ayuda de unos prismáticos. La tecnología continúa invadiendo nuevos territorios. Ahora, es el turno del espacio circundante. Habrá que acostumbrarse porque la compañía china Geely tiene un proyecto similar que empezará a desplegar este mismo año. Veremos cómo queda el espacio en poco tiempo…



viernes, 20 de marzo de 2020

Un astrofísico cree que el coronavirus procede del espacio


A las múltiples teorías sobre el origen del coronavirus, se ha sumado una nueva: la amenaza habría llegado del espacio exterior a bordo de un cometa. Su defensor es el astrofísico Chandra Wickramasinghe, conocido en ambientes académicos por su teoría de la pansmermia, que asegura que la vida en la Tierra llegó desde un meteorito.


Ahora, en plena crisis del coronavirus, asegura que la pandemia también podría haber llegado desde el espacio, concretamente como parte de un cometa que habría caído en forma de bola de fuego sobre China en octubre de 2019. Sin embargo, no aporta ninguna prueba al respecto.

El fenómeno al que se refiere el científico fue captado el pasado 11 de octubre sobre los cielos de Songyuan, en la provincia de Jilin, en el noreste de China. La bola de fuego era tan brillante que podía proyectar sombras y, durante unos instantes, pareció hacerse de día.  

Científicos del Observatorio de la Montaña Púrpura de la Academia China de Ciencias no encontraron fragmentos de meteoros en la zona. Opinan que la bola de fuego se originó al atravesar nuestro planeta una zona de escombros procedentes del cometa Halley.

Imágenes de la bola de fuego sobre China del 11 de octubre de 2019

La comunidad científica, por su parte, no tiene en consideración las ideas de  Wickramasinghe sobre el origen extraterrestre de cualquier esta u otra enfermedad. En el caso concreto del coronavirus, el patógeno se parece demasiado a otros virus terrestres como para haber llegado del exterior.

Además, en opinión del astrobiólogo de la NASA Graham Lau, “no tendría precedentes descubrir que un virus podría sobrevivir a la radiación a la que estaría expuesto en un viaje tan largo por el espacio y aún así poder infectar a los humanos después de aterrizar. Aunque es una idea interesante, no tenemos ninguna razón para aceptar esa idea en este momento.”

La teoría de la panspermia fue creada a finales del siglo XIX y tuvo cierta repercusión en  los años setenta gracias al propio  Wickramasinghe quien,  junto al astrónomo británico Fred Hoyle, escribió “Enfermedades del espacio”, donde aseguran que incluso el SARS o la gripe procedieron del espacio exterior.

Una teoría más para un mundo ávido de respuestas…